Sopa de Figueras: caldo-calienta-almas

Sopa de Figueras: caldo-calienta-almas

Foto de Coral Ríos

Foto de Coral Ríos

En mi familia no he vivido la tradición de compartir las maravillas de las plantas tradicionales. No he tenido cerca a abuelas o tías transmitiendo esa sabiduría que pasa de boca en boca, de mano en mano, de corazón a corazón. Pero sí he tenido cerca a mi madre, y de ella he aprendido mucho sobre cocina.

 
Compartiré pues, el clásico caldo-calienta-almas de mi madre. Fue bautizado como “Sopa de Figueres” por mi primo preferido cuando ambos éramos niños. Le apasionaba tanto este plato, que mi madre siempre lo cocinaba para él cuando venían de visita a Figueres… así quedó registrado en nuestra família como “Sopa de Figueres”.

 
Con los años, ella misma lo varió, añadiendo nuevos ingredientes (concretamente el jengibre) que han mejorado su poder calentador. Por mi parte, yo lo he incorporado a mis recetas habituales, y es mi mejor bálsamo cuando llegan los días de frío e implacable humedad en Girona. A veces me gusta cocinarlo en la versión clásica de mi madre, pero otras… me apetece transgredir la herencia con notas multiculturales aprendidas de recetas de mujeres de otros lugares.

 
¿Vamos?

  •  un par de patatas medianas
  • una cebolla
  • un puerro
  • un buen manojo de apio
  • un par de zanahorias
  • un trozo de calabaza
  • un boniato
  • dos dientes de ajo
  • un cuarto de pollo (mejor del muslo)
  • un hueso de jamón
  • un buen ramillete de perejil fresco
  • sal
  • aceite
  • agua

Para la innovación “moderna” de mi madre:

  • raíz fresca de gengibre

Para mi transgresión multicultural:

  • un aguacate
  • un plátano

Yo uso la olla más grande que tengo en casa. Hacer un caldo es un ritual que lleva su tiempo, por lo que me gusta aprovechar el día que me pongo manos a la obra para hacer mucha cantidad. Una vez hecho, puedo conservarlo bastantes días en la nevera guardándolo en tarros de cristal vacíos (tipo zumo) y por supuesto lo comparto invitando a comer a mi novio o a mis amigas!
 

Pelo las patatas y las cebollas y las dejo enteras en la olla. Limpio el puerro cortando el extremo en cuatro cortes y dejándolo debajo del grifo para arrastrar la tierra que puede quedar todavía…  corto en tres o cuatro porciones y a la olla. Añado el apio y el perejil limpio, las zanahorias peladas y la calabaza, todo cortado en porciones medianas… y también los ajitos. Añado el pollo y el hueso de jamón y espero a pelar el boniato justo al final, para evitar que se ennegrezca por oxidación. El boniato también lo dejo entero, o como máximo en dos trozos.

 

Cuando tengo toda esta base añado agua fría hasta llenar la olla y la pongo al fuego, que será mediano/fuerte hasta que arranque la ebullición. Una vez hierve, bajo el fuego al mínimo y lo dejo haciendo chup-chup a fuego lento y amoroso durante tres horas. Así lo aprendí de mi madre… una sopa necesita paciencia, amor y tiempo para estar en casa!

 
El jengibre lo añado rallado cuando el caldo lleva bastante rato en marcha, o a veces incluso dentro del plato (en crudo) antes de servirlo.

Y una vez cocinado…

Para la clásica Sopa de Figueres – Cuelo el caldo y hago con él una sopa de fideos. Sopa de Madre total.
Para mi Variación Transgresora – Coloco el caldo en un gran bol, añadiendo trozos de las verduras cocinadas, algo de pollito y el jengibre rallado. Y… medio aguacate más medio plátano (crudos los dos).

Esta adaptación la hice después de un viaje a Colombia, donde vi que al sancocho (una especie de sopa deliciosa y potentísima) le añadían aguacate y plátano macho. A diferencia de la receta colombiana, donde el plátano se cocina como si fuera una patata, yo lo hago con plátano de Canarias o con banana, y no lo cocino, lo dejo crudo. Me apasiona esta mezcla pero nunca consigo que la gente me acompañe (¡!)
 

Sugerencias y variaciones:
Los ingredientes pueden variar en cantidad en función de tus gustos.
Puedes quitar la carne si lo deseas y dejarla en versión vegetal, te aseguro que la sopa sigue siendo deliciosa.
La versión multicultural te asegura una dosis extra de energía, ideal si te espera una tarde de mucho trabajo, pero puede resultar demasiado para cenar, por ejemplo.

 

Receta compartida por Coral Ríos: bailarina y profesora de danza del vientre, creadora del Espai Itzà en Girona http://estudiitza.com/qui-som/

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Hola Coral, gracias por esta magnifica receta, ojalá y algún día la vida nos junte y te pueda acompañar en tu transgresión pero mientras tanto yo la haré así transgredida por que me ha encantado la idea, gracias infinitas.

    Un abrazo, desde la Mancha otra tierra fría y más cuando una viene del sur.

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